Después de haber sopesado nuevamente mi elección, y después de haber visto una que otra entrevista sobre sus propuestas, creo firmemente que Verónika Mendoza es la mejor candidata que hay. Sólo detrás de ella está Alfredo Barnechea, nadie más. Estos dos políticos son los únicos que se merecen mi voto como ciudadano peruano.
Verónika Mendoza es mi primera opción porque tiene claro que el Estado no puede quedarse como está. Ella sabe que es necesario fortalecer a las instituciones para que regulen con mayor eficiencia la relación entre la sociedad y la empresa privada, con el fin de que el benefició pueda llegar a todos los peruanos.
Verónika sabe que la minería es importante, pero no es el único medio para que un país se desarrolle. Por eso plantea que se potencien otros sectores como el agrícola y el de turismo, entre otros que puedan darnos ingresos para que el Estado brinde servicios públicos de calidad: en salud, educación y seguridad. Además de ofrecer programas sociales que faciliten el desarrollo de la nación.
Me quedó claro que todo esto se hará sin omitir a la minería responsable, que de todas maneras debe llevarse a cabo, ojo, sólo la responsable.
Ella, además, propone sin temor y delante de periodistas de El Comercio (y eso es admirable), que no debe existir concentración monopólica de medios, pues ello perjudica la estabilidad del mercado, pero por sobre todo, perjudica el derecho de las personas a tener una información plural. Y aunque muchos han querido tacharla de "chavista", existen leyes antimonopolio que son un mecanismo de regulación hasta en el propio EE.UU. (El país más liberal del mundo).
Norteamérica tiene leyes antimonopolio activas tales como la Ley Sherman de 1980 y la Ley Clayton de 1914, con las cuales ha sancionado conspiraciones entre empresas. Un ejemplo es lo ocurrido con el gigantesco Microsoft, empresa mundial que casi todos nosotros conocemos y que el gobierno de Estados Unidos sancionó por tener demasiado poder de mercado, (influir en los precios aumentado su beneficio y reduciendo el bienestar social).
Norteamérica tiene leyes antimonopolio activas tales como la Ley Sherman de 1980 y la Ley Clayton de 1914, con las cuales ha sancionado conspiraciones entre empresas. Un ejemplo es lo ocurrido con el gigantesco Microsoft, empresa mundial que casi todos nosotros conocemos y que el gobierno de Estados Unidos sancionó por tener demasiado poder de mercado, (influir en los precios aumentado su beneficio y reduciendo el bienestar social).
Verónika cree en los derechos de todos y de todas a tener una sociedad más justa. Ella está a favor del matrimonio igualitario, de la legalización de la marihuana (para uso terapéutico) y de la adopción responsable por parejas de un mismo sexo. Temas sin duda delicados para muchos peruanos que tienen, y es válido, un pensamiento conservador. Muchas de estas propuestas son debatibles; sin embargo, han sido puestas en la mesa por la candidata del Frente Amplio. No por los otros candidatos que se corren de responder preguntas incomodas.
Verónika no sólo tiene ideas revolucionarias (en el mejor sentido de la palabra), sino que además de ser una mujer muy guapa, por sobre todo, es una mujer muy inteligente y moral. Algo que necesitaba nuestro ambiente político desde hace mucho.
Verónika es joven y representa a la juventud, a nuestra generación, a la generación que se cansó de los errores del pasado y que busca ahora dignificar lo que significa ser un ciudadano peruano. Verónika es joven, pero esa no es ninguna debilidad, más bien es una fortaleza, pues conserva aún la rebeldía idealista que se necesita para cambiar al Perú.
PD: En realidad, hay muchas buenas propuestas de Verónika, sin embargo, por ahora me quedo aquí. Hasta la próxima.

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